AlertaCiberNews

Noticias de ciber seguridad

AlertaCiberNews

Noticias de ciber seguridad

Noticias

El auge de la IA impulsa el desarrollo de fraudes bancarios más sofisticados de cara a 2026

Introducción

El panorama de la ciberseguridad bancaria atraviesa una transformación radical a medida que la inteligencia artificial (IA) se convierte en un componente habitual tanto en los mecanismos defensivos como en las técnicas ofensivas de los ciberdelincuentes. El año 2025 ha sido testigo de una explosión en la adopción de soluciones basadas en IA, lo que ha desencadenado una ola de fraudes bancarios cada vez más avanzados en España y a nivel global. Las previsiones para 2026 anticipan un aumento exponencial en la sofisticación y el volumen de ciberataques bancarios, obligando a los profesionales del sector a repensar estrategias, herramientas y procesos de defensa.

Contexto del Incidente o Vulnerabilidad

Durante los últimos doce meses, el sector financiero español ha registrado un incremento del 43% en los incidentes de fraude asociados a técnicas de phishing, vishing y smishing potenciadas por inteligencia artificial, según datos del INCIBE. Los atacantes aprovechan modelos generativos, como GPT-4 y Gemini de Google, para crear comunicaciones fraudulentas altamente personalizadas, difíciles de distinguir de las legítimas tanto para usuarios como para sistemas tradicionales de filtrado. Esta tendencia se ha visto amplificada por la proliferación de servicios de IA accesibles en la dark web, que permiten automatizar campañas maliciosas a gran escala y reducir el coste de entrada para actores menos experimentados.

Detalles Técnicos

Las campañas de fraude más avanzadas detectadas en 2025 han involucrado kits de phishing inteligentes, como EvilProxy AI y ChatPhish, capaces de generar correos electrónicos, mensajes SMS y llamadas telefónicas con un nivel de personalización inédito. Estos kits incorporan módulos de aprendizaje automático para adaptar el lenguaje y la apariencia visual de los mensajes en función de los datos recopilados sobre la víctima (nombre, hábitos, entidades bancarias utilizadas, etc.). Asimismo, se ha documentado el uso de deepfakes de voz en ataques de vishing, apoyados en frameworks como ElevenLabs y Lyrebird.

A nivel de TTPs (Tactics, Techniques and Procedures), los actores maliciosos están explotando técnicas recogidas en MITRE ATT&CK como «Spearphishing via Service» (T1566.003), «Voice Phishing» (T1598.002), y «Impersonation» (T1652). Los indicadores de compromiso (IoC) incluyen dominios fraudulentos generados automáticamente (DGA), direcciones IP asociadas a infraestructuras de alojamiento en bulletproof hosting y logs de acceso a cuentas mediante proxies residenciales.

En cuanto a vulnerabilidades, se han observado explotaciones de CVE-2024-4987 (relacionada con bypass en sistemas de autenticación multifactor en plataformas bancarias) y CVE-2025-11022 (automatización de ingeniería social contra APIs de banca online). Los atacantes han empleado frameworks como Metasploit para el reconocimiento y Cobalt Strike para el movimiento lateral y exfiltración de datos tras la obtención de credenciales válidas.

Impacto y Riesgos

El impacto potencial de estos ataques es considerable. Se estima que las pérdidas económicas por fraude bancario en España podrían superar los 900 millones de euros en 2026, según un informe conjunto de la Asociación Española de Banca y Deloitte. Además del perjuicio financiero, los riesgos para la reputación y la confianza del cliente son elevados, agravados por los requisitos de notificación de incidentes impuestos por el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) y la inminente entrada en vigor de la Directiva NIS2, que endurece las obligaciones de reporte y mitigación para entidades financieras.

Medidas de Mitigación y Recomendaciones

La defensa ante esta nueva generación de amenazas requiere una actualización profunda tanto de las soluciones tecnológicas como de los procedimientos de respuesta. Se recomienda la implantación de sistemas de análisis de comportamiento basados en IA para detectar patrones anómalos en el acceso y uso de servicios bancarios. Asimismo, se aconseja reforzar la autenticación multifactor (MFA) con factores biométricos y sistemas de challenge-response dinámicos.

Los analistas SOC deberían actualizar sus reglas de correlación para identificar indicios de spearphishing y deepfakes, así como monitorizar los IoCs emergentes procedentes de fuentes OSINT y feeds de inteligencia de amenazas. Es fundamental realizar simulaciones regulares de ataques (red teaming) utilizando frameworks como MITRE CALDERA y Purple Teaming para validar la resiliencia de los controles defensivos.

Opinión de Expertos

Carlos Martínez, CISO de una entidad bancaria del IBEX 35, advierte: “La profesionalización de los ciberdelincuentes gracias a la IA ha reducido drásticamente el tiempo de éxito de los ataques, obligando a las organizaciones a adoptar una mentalidad de detección proactiva y respuesta automatizada”. Por su parte, Elena Gómez, analista de amenazas en S21sec, sostiene: “La personalización masiva de ataques mediante IA está haciendo ineficaces los sistemas tradicionales de filtrado y concienciación. Solo la inversión en análisis avanzado y la cooperación sectorial podrán contener esta ola de fraudes”.

Implicaciones para Empresas y Usuarios

Para las empresas, especialmente las entidades financieras, la exposición a estos riesgos implica la necesidad de revisar sus estrategias de ciberseguridad, incrementar el presupuesto dedicado a herramientas de detección basadas en IA y formar continuamente a sus empleados. Los usuarios, por su parte, deben ser conscientes de que los ataques serán cada vez menos identificables y que la verificación de cualquier comunicación bancaria debe ser rigurosa, evitando clicar enlaces o compartir información sensible sin comprobación previa.

Conclusiones

La irrupción de la inteligencia artificial en el arsenal de los ciberdelincuentes marca un punto de inflexión en el fraude bancario. De cara a 2026, tanto empresas como usuarios particulares deberán extremar las precauciones y adaptar sus estrategias de defensa para hacer frente a ataques cada vez más personalizados, automatizados y difíciles de detectar. La colaboración sectorial, la innovación tecnológica y la formación continua serán claves para mitigar el impacto de esta nueva era de ciberamenazas.

(Fuente: www.cybersecuritynews.es)