La visibilidad interna, clave para detectar amenazas: los atacantes apuestan por la ceguera organizacional
Introducción
En el actual panorama de ciberamenazas, la falta de visibilidad interna en los entornos corporativos se ha convertido en uno de los mayores aliados de los ciberdelincuentes. Mientras las organizaciones continúan invirtiendo en soluciones perimetrales y tecnologías de prevención, muchos equipos de seguridad subestiman la importancia de analizar y monitorizar el tráfico, los activos y los eventos que tienen lugar dentro de sus propias redes. Esta carencia es precisamente lo que explotan los atacantes avanzados, quienes se aprovechan de la opacidad interna para desplegar lateralmente sus acciones sin ser detectados.
Contexto del Incidente o Vulnerabilidad
En los últimos años se ha producido un notable incremento de brechas de seguridad originadas por amenazas internas o ataques que, tras vulnerar el perímetro, permanecen largos periodos sin ser detectados. Según el informe de IBM “Cost of a Data Breach 2023”, el tiempo medio de detección y contención de una brecha supera los 200 días, una cifra que los adversarios aprovechan para maximizar el impacto y la exfiltración de datos. Esta situación se agrava en infraestructuras con baja visibilidad, donde la ausencia de herramientas EDR/NDR, segmentación insuficiente y una gestión de activos deficiente dificultan la identificación de comportamientos anómalos o movimientos laterales.
Detalles Técnicos: CVE, vectores de ataque y TTPs
Los incidentes recientes demuestran que los atacantes emplean técnicas cada vez más sofisticadas, apoyándose en frameworks como Cobalt Strike o Metasploit para establecer persistencia y desplegar cargas laterales. El marco MITRE ATT&CK recoge múltiples TTPs (tácticas, técnicas y procedimientos) utilizados en estos escenarios, entre los que destacan:
– T1071 (Application Layer Protocol): para el uso de canales legítimos de comunicación internos.
– T1021 (Remote Services): aprovechamiento de servicios como RDP, SMB o WinRM para desplazamiento lateral.
– T1086 (PowerShell): ejecución de scripts y comandos para automatizar acciones maliciosas.
En cuanto a vulnerabilidades, las campañas dirigidas suelen aprovechar CVEs críticos relacionados con la gestión de credenciales (ej. CVE-2023-23397 en Microsoft Outlook) o la explotación de Active Directory (ej. Zerologon, CVE-2020-1472). Los indicadores de compromiso (IoC) asociados incluyen hashes de herramientas post-explotación, direcciones IP internas inusuales o la creación de cuentas privilegiadas no autorizadas.
Impacto y Riesgos
La falta de visibilidad interna puede tener consecuencias devastadoras, tanto a nivel técnico como económico y regulatorio. Las organizaciones afectadas sufren:
– Pérdida de datos confidenciales y propiedad intelectual.
– Paralización de procesos críticos por ransomware o sabotaje.
– Sanciones regulatorias según GDPR, NIS2 o legislaciones sectoriales.
– Daños reputacionales y pérdida de confianza de clientes y socios.
Según ENISA, más del 60% de los incidentes graves en la UE en 2023 estuvieron relacionados con deficiencias en la monitorización y la respuesta interna. El coste medio de una brecha supera los 4,45 millones de dólares, cifra que aumenta significativamente en sectores como banca, sanidad o infraestructuras críticas.
Medidas de Mitigación y Recomendaciones
Para contrarrestar estos riesgos, los expertos recomiendan una aproximación basada en la defensa en profundidad y la supervisión continua:
– Implementación de soluciones EDR y NDR para detección y respuesta en endpoints y red.
– Despliegue de SIEM y SOAR con correlación avanzada de eventos.
– Segmentación de red y aplicación de políticas de mínimo privilegio (Zero Trust).
– Auditoría y gestión exhaustiva de activos (CMDB, escaneos automatizados).
– Simulacros de ataque (Red Team, Purple Team) y revisiones periódicas del plan de respuesta.
– Actualización continua de sistemas y parcheo de vulnerabilidades críticas.
Opinión de Expertos
Javier Martínez, CISO de una multinacional del sector energético, afirma: “El mayor error que detectamos en las auditorías es asumir que lo que no se ve no existe. Los atacantes modernos son expertos en ocultarse en el tráfico legítimo y emplear técnicas de Living Off The Land. Sin telemetría interna y análisis de comportamiento es imposible anticiparse a estos riesgos”.
Por su parte, Rocío Santos, analista senior en un CERT nacional, señala: “Las alertas más valiosas suelen originarse en eventos internos aparentemente triviales: una conexión RDP fuera de horario, un usuario administrativo nuevo o la ejecución de scripts sospechosos. Sin visibilidad y contexto, estos eventos pasan totalmente desapercibidos”.
Implicaciones para Empresas y Usuarios
La actual tendencia regulatoria (NIS2, GDPR, DORA) exige una mayor diligencia en la monitorización y respuesta ante incidentes. Las empresas que no inviertan en mejorar su visibilidad interna se exponen no solo a ataques más dañinos, sino también a sanciones y pérdida de competitividad. Los usuarios, por su parte, deben ser conscientes de la importancia de la higiene digital y la colaboración con los equipos de seguridad para reportar anomalías.
Conclusiones
La visibilidad interna ya no es una opción, sino un requisito indispensable para cualquier estrategia de ciberseguridad eficaz. Los atacantes cuentan con la opacidad de los entornos corporativos para ejecutar sus campañas con éxito. Solo una monitorización proactiva, una respuesta coordinada y una cultura de seguridad transversal permitirán reducir el tiempo de detección y contención, minimizando así el impacto de las amenazas actuales y futuras.
(Fuente: www.welivesecurity.com)
