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Amenazas

Ransomware adopta Shanya PaaS para evadir EDR y refuerza sus técnicas de evasión

Introducción

En los últimos meses, se ha detectado un preocupante aumento en el uso de plataformas packer-as-a-service (PaaS) por parte de grupos de ransomware, con especial protagonismo de un servicio denominado Shanya. Este PaaS está siendo empleado para mejorar las capacidades de evasión frente a soluciones de Endpoint Detection and Response (EDR), complicando notablemente la labor de los equipos de respuesta a incidentes y aumentando el riesgo de infecciones exitosas en entornos corporativos. La tendencia confirma la profesionalización del ecosistema criminal y plantea nuevos retos para los responsables de seguridad.

Contexto del Incidente o Vulnerabilidad

La utilización de packers para dificultar el análisis y la detección de malware no es nueva, pero la aparición de plataformas como Shanya representa un salto cualitativo en el modelo de servicio criminal. Shanya PaaS ofrece a los operadores de ransomware la posibilidad de empaquetar y ofuscar sus cargas útiles de manera automatizada, permitiendo que variantes conocidas de ransomware y herramientas de post-explotación pasen inadvertidas ante la mayoría de soluciones EDR comerciales. Entre los grupos que han adoptado esta plataforma se encuentran actores vinculados a campañas de alto impacto, como BlackCat (ALPHV) y LockBit, según el seguimiento de varios feeds de inteligencia de amenazas.

Detalles Técnicos

Shanya actúa como intermediario entre los desarrolladores de malware y los operadores finales, proporcionando un servicio de empaquetado bajo demanda en modalidad PaaS. El proceso incluye múltiples técnicas de ofuscación de código, cifrado de secciones y generación de artefactos únicos por cliente. El servicio ha sido observado generando ejecutables con firmas digitales robadas o falsificadas, lo que reduce aún más la tasa de detección.

Se han identificado muestras de ransomware empaquetadas con Shanya que evaden detección de EDRs líderes del mercado, como Microsoft Defender for Endpoint, CrowdStrike Falcon y SentinelOne, durante las primeras fases del ataque. Los vectores de ataque suelen comenzar mediante spear phishing o explotación de vulnerabilidades conocidas (CVE-2023-38831 en WinRAR, CVE-2023-23397 en Microsoft Outlook), seguidos de la ejecución de cargas empaquetadas.

En términos de MITRE ATT&CK, se observa un uso intensivo de las técnicas T1027 (Ofuscación de archivos o información), T1480.001 (Manipulación de EDR/AV), y T1562 (Impedir defensa). Los indicadores de compromiso (IoC) incluyen hashes de muestras empaquetadas, dominios de comando y control asociados a la venta y distribución de Shanya, y patrones de tráfico inusuales durante la fase de despliegue.

Impacto y Riesgos

La utilización de Shanya PaaS está incrementando la tasa de éxito de los ataques de ransomware, especialmente en organizaciones con infraestructuras de defensa tradicionales o mal configuradas. Informes recientes apuntan a un aumento del 30% en infecciones exitosas atribuidas a cargas empaquetadas mediante este tipo de servicios. El impacto va más allá de la simple evasión de EDR: muchos ataques logran persistir durante horas o días, permitiendo la exfiltración masiva de datos antes de la activación de la rutina de cifrado.

El coste medio de recuperación de un incidente de ransomware en Europa ya supera los 1,5 millones de euros, según ENISA, cifra que podría verse agravada por la mayor capacidad de evasión que aporta Shanya. Además, la exposición a sanciones regulatorias bajo el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) y la directiva NIS2 sitúa a las organizaciones en una posición de riesgo legal y reputacional significativa.

Medidas de Mitigación y Recomendaciones

Para mitigar los riesgos asociados a la adopción de Shanya PaaS, se recomienda:

– Implementar herramientas EDR con capacidades avanzadas de análisis de comportamiento y machine learning, capaces de identificar actividades sospechosas más allá de firmas estáticas.
– Desplegar soluciones de sandboxing y análisis estático/dinámico en pipelines CI/CD y entornos de correo electrónico.
– Mantener una política de parcheo agresiva, especialmente en aplicaciones de usuario final y servicios expuestos.
– Monitorizar IoCs asociados a Shanya y mantener actualizados los feeds de inteligencia de amenazas.
– Aplicar segmentación de red y privilegios mínimos (Zero Trust) para dificultar la propagación lateral.
– Realizar ejercicios de simulación de ataques (purple teaming) con frameworks como Metasploit o Cobalt Strike para validar la eficacia de las defensas actuales.

Opinión de Expertos

Según Ana Martínez, CISO de una entidad financiera del IBEX-35, «la aparición de Shanya y servicios similares obliga a las empresas a replantear sus estrategias de defensa. Ya no basta con confiar en la detección basada en firmas; la analítica avanzada y la respuesta automatizada se convierten en elementos imprescindibles».

Por su parte, investigadores de empresas como Group-IB y Recorded Future subrayan que «el modelo PaaS democratiza el acceso a técnicas de evasión avanzadas, lo que incrementa la presión sobre los equipos SOC y dificulta la atribución».

Implicaciones para Empresas y Usuarios

La proliferación de servicios como Shanya acelera la brecha entre atacantes y defensores, especialmente en sectores con infraestructuras críticas o grandes volúmenes de datos personales. Las empresas deben considerar la actualización de sus políticas de seguridad, invertir en formación continua para sus equipos y revisar los acuerdos de nivel de servicio (SLA) con proveedores de ciberseguridad.

Para los usuarios, el riesgo se traduce en una mayor probabilidad de exposición de información confidencial o interrupción de servicios esenciales. La concienciación y el cumplimiento de buenas prácticas (no abrir adjuntos sospechosos, uso de MFA) siguen siendo líneas de defensa fundamentales.

Conclusiones

La profesionalización del cibercrimen, impulsada por plataformas como Shanya PaaS, está elevando el listón tecnológico de los ataques de ransomware. Las medidas tradicionales resultan cada vez menos eficaces, exigiendo a los responsables de seguridad una respuesta proactiva y adaptativa basada en inteligencia de amenazas, automatización y colaboración sectorial. La evolución de la amenaza obliga a anticipar escenarios y fortalecer la resiliencia organizativa para minimizar el impacto de futuros incidentes.

(Fuente: www.bleepingcomputer.com)