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Liderazgo y Diversidad: Claves para la Evolución de la Ciberseguridad Financiera según la CISO de Webster Bank

Introducción

El panorama de la ciberseguridad financiera se encuentra en constante transformación, impulsado por la sofisticación de los ciberataques, la digitalización de los servicios bancarios y la presión regulatoria internacional. En este contexto, la visión de líderes experimentados resulta clave para orientar a los profesionales del sector. Patricia Voight, CISO de Webster Bank, aporta una perspectiva integral sobre la gestión del talento, la lucha contra el fraude financiero y el valor de la diversidad en equipos de seguridad. A continuación, se analizan los puntos más relevantes de su enfoque estratégico, dirigido a CISOs, analistas SOC, pentesters y responsables de seguridad en el sector financiero.

Contexto del Incidente o Vulnerabilidad

El sector financiero ha sido históricamente uno de los principales objetivos de la ciberdelincuencia. Según el último informe del Financial Services Information Sharing and Analysis Center (FS-ISAC), los ataques de ransomware y las campañas de phishing dirigidas a entidades bancarias han experimentado un crecimiento interanual del 37%. Además, el auge de las FinTech y la migración a infraestructuras cloud han ampliado notablemente la superficie de ataque, incrementando la exposición a amenazas como el credential stuffing, el compromiso de cuentas (ATO) y la explotación de vulnerabilidades zero-day en sistemas legacy.

El cumplimiento normativo también ha endurecido los requisitos de protección de datos y gestión de incidentes, especialmente tras la entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) y la inminente implementación de la Directiva NIS2 en la Unión Europea. La presión para prevenir fraudes y garantizar la continuidad de negocio obliga a los CISOs a evolucionar tanto en tecnología como en talento humano.

Detalles Técnicos (CVE, vectores de ataque, TTP MITRE ATT&CK, IoC…)

Entre las amenazas más recientes que afectan al sector bancario destacan vulnerabilidades como CVE-2024-21412 (exploit de ejecución remota en middleware bancario), ampliamente utilizado en campañas de ransomware como Black Basta y LockBit 3.0. Estas amenazas suelen aprovechar vectores de ataque como spear phishing (T1566.001 según MITRE ATT&CK), explotación de aplicaciones web (T1190) y movimiento lateral mediante credenciales comprometidas (T1075).

El uso de frameworks como Cobalt Strike y Metasploit se ha detectado en la fase post-explotación, permitiendo a los atacantes realizar reconocimiento interno, exfiltración de datos (T1041) y despliegue de payloads personalizados. Los Indicadores de Compromiso (IoC) suelen incluir IPs asociadas a infraestructura de comando y control (C2), hashes de binarios maliciosos y patrones de tráfico inusual en canales cifrados.

Impacto y Riesgos

El impacto de estos incidentes se traduce en pérdidas económicas directas —el coste medio de un ataque de ransomware en banca supera los 4,5 millones de euros según IBM Security—, así como en daños reputacionales, sanciones regulatorias y pérdida de confianza del cliente. La filtración de datos personales sensibles puede desencadenar investigaciones regulatorias bajo el GDPR, con multas que pueden alcanzar los 20 millones de euros o el 4% de la facturación anual global, lo que sea mayor.

Además, la sofisticación de los fraudes financieros —desde el Business Email Compromise (BEC) hasta el uso de deepfakes para suplantación de identidad— obliga a las entidades a revisar continuamente sus controles internos y sistemas de monitorización.

Medidas de Mitigación y Recomendaciones

Patricia Voight recomienda adoptar un enfoque de seguridad basado en el análisis de riesgos y la defensa en profundidad. Entre las medidas prioritarias destacan:

– Implementación de autenticación multifactor (MFA) en todos los accesos críticos.
– Segmentación de red y microsegmentación para restringir el movimiento lateral.
– Actualización continua de sistemas y parcheo de vulnerabilidades críticas (con especial atención a los CVE publicados en los últimos 90 días).
– Monitorización avanzada mediante SIEM y soluciones EDR con capacidades de detección basadas en inteligencia de amenazas (TI).
– Simulacros regulares de respuesta a incidentes y formación específica para todos los empleados.
– Auditorías periódicas de configuración y revisión de permisos minimizando el acceso por privilegio.

Opinión de Expertos

Expertos del sector destacan la necesidad de combinar tecnología avanzada con equipos multidisciplinares. “La diversidad, tanto de género como de experiencia, mejora la capacidad de anticipar y responder a amenazas complejas”, señala Voight. Además, recomienda fomentar el desarrollo profesional y la certificación continua (CISSP, CISM, OSCP) para adaptarse al ritmo del cambio tecnológico y regulatorio.

Implicaciones para Empresas y Usuarios

Para las empresas, la resiliencia frente a ciberataques se convierte en un factor estratégico y de cumplimiento. La integración de equipos diversos y la promoción de talento interno son claves para mitigar la escasez de profesionales cualificados, estimada en más de 500.000 vacantes solo en Europa según (ISC)². Para los usuarios, la educación en ciberseguridad y la concienciación sobre fraudes digitales se presentan como barreras esenciales frente al phishing y la ingeniería social.

Conclusiones

La gestión de la ciberseguridad en el sector financiero exige una combinación de tecnología puntera, cultura organizativa y liderazgo inclusivo. La experiencia de Patricia Voight subraya la importancia de invertir en talento, promover la diversidad y anticipar tendencias criminales para garantizar la continuidad y la confianza en los servicios bancarios. Adaptar las estrategias a un entorno regulatorio y de amenaza en constante evolución será fundamental para los CISOs y sus equipos en los próximos años.

(Fuente: www.darkreading.com)