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Rusia inicia el bloqueo progresivo de servicios protegidos por Cloudflare: implicaciones técnicas y estratégicas

Introducción

Desde el 9 de junio de 2025, los principales proveedores de servicios de Internet (ISP) en Rusia han comenzado a restringir de manera sistemática el acceso a sitios web y servicios protegidos por Cloudflare. Esta medida, que se suma a la cada vez más restrictiva política de control de la información en el país, supone un punto de inflexión tanto para la comunidad de ciberseguridad como para las empresas que dependen de la infraestructura de Cloudflare para la protección y distribución global de sus servicios digitales.

Contexto del Incidente

Cloudflare, una de las mayores plataformas de protección contra ataques DDoS y servicios de CDN a escala mundial, se ha convertido en un pilar fundamental para la resiliencia de miles de organizaciones frente a amenazas externas. En los últimos años, el gobierno ruso ha intensificado la censura digital y el control del tráfico mediante iniciativas como el “Internet Soberano” y listas negras gestionadas por Roskomnadzor, la agencia estatal de supervisión de telecomunicaciones.

La decisión de bloquear servicios protegidos por Cloudflare se enmarca en una escalada regulatoria que afecta a Google, Meta, Telegram y otros actores clave. El bloqueo no se limita a sitios web críticos para la disidencia o medios extranjeros, sino que impacta a una multitud de servicios empresariales y plataformas de gestión de infraestructuras, elevando el desafío para los equipos de ciberseguridad.

Detalles Técnicos

Aunque no se ha identificado un CVE específico asociado al incidente, el bloqueo se está llevando a cabo a través de técnicas avanzadas de throttling y filtrado a nivel de red y DNS. Los ISPs rusos están implementando inspección profunda de paquetes (DPI), interceptando y degradando selectivamente el tráfico cifrado TLS dirigido a direcciones IP asociadas a la infraestructura de Cloudflare.

– **Vectores de ataque**: El principal vector es el filtrado por IP y por SNI (Server Name Indication), permitiendo identificar el tráfico hacia Cloudflare incluso bajo HTTPS. Se observan patrones de inyección de paquetes RST (Reset), degradación deliberada de ancho de banda y, en algunos casos, manipulación de rutas BGP para interrumpir la resolución de dominios protegidos.
– **TTPs MITRE ATT&CK**: Técnicas relacionadas incluyen Network Denial of Service (T1498), Network Traffic Capture or Redirection (T1040), y Traffic Signaling (T1095).
– **Indicadores de compromiso (IoC)**: Caídas súbitas del tráfico legítimo hacia dominios protegidos, aumento de latencia, errores de conexión TLS/SSL y logs con mensajes de “timeout” o “connection reset by peer”.

Según datos de servicios de monitorización como RIPE Atlas y NetBlocks, se estima que entre un 60% y un 75% de los dominios protegidos por Cloudflare con usuarios en Rusia están experimentando algún grado de degradación o inaccesibilidad. Herramientas como Metasploit y Cobalt Strike no están directamente involucradas en el bloqueo, pero pueden utilizarse para simular ataques o validar la eficacia de las medidas de filtrado.

Impacto y Riesgos

El impacto es significativo tanto para la disponibilidad como para la seguridad de los servicios. Empresas con operaciones globales que utilizan Cloudflare como escudo frente a ataques DDoS, balanceo de carga o firewall de aplicaciones web (WAF) se ven gravemente afectadas. El riesgo principal es la pérdida de continuidad operativa, con potenciales implicaciones financieras que, en algunos casos, podrían superar los cientos de miles de euros diarios por interrupciones en el comercio electrónico, servicios críticos o SaaS.

Desde una perspectiva de cumplimiento, organizaciones sujetas a GDPR o NIS2 pueden incurrir en brechas de servicio que deriven en sanciones regulatorias y pérdida de confianza de clientes. Los mecanismos de bloqueo pueden exponer a los usuarios a ataques man-in-the-middle si se implementan proxies o interceptaciones TLS no autorizadas.

Medidas de Mitigación y Recomendaciones

Para los CISOs y responsables de infraestructura, es crucial evaluar los mecanismos de redundancia y diversificación de proveedores de CDN y protección DDoS. Se recomienda:

– Implementar redundancia multi-CDN (Amazon CloudFront, Akamai, Fastly) para balancear el riesgo de bloqueo geopolítico.
– Monitorizar activamente la disponibilidad desde Rusia mediante herramientas externas y alertas automáticas.
– Revisar los logs de acceso y los errores de TLS para identificar patrones de filtrado o manipulación.
– Considerar alternativas de acceso seguro para empleados o clientes rusos, como VPN corporativas, túneles cifrados sobre protocolos alternativos (WireGuard, Shadowsocks) o servicios de relay.
– Mantenerse al día con las actualizaciones regulatorias y los avisos de Cloudflare y otros proveedores.

Opinión de Expertos

Expertos en ciberinteligencia señalan que la estrategia rusa responde tanto a motivos de control informativo como a la presión sobre proveedores occidentales para cumplir con normativas locales. La comunidad de seguridad advierte que el uso de DPI y bloqueo por SNI puede escalar a técnicas más intrusivas, como la interceptación activa de certificados o la manipulación de rutas BGP, lo que supone un riesgo añadido para la integridad del tráfico.

Implicaciones para Empresas y Usuarios

Las empresas con presencia en Rusia deben prepararse para un escenario de conectividad fragmentada. La tendencia apunta a una mayor segmentación del acceso global a internet, con riesgos crecientes de “splinternet”. Las organizaciones deben revisar sus acuerdos de nivel de servicio (SLA) y sus políticas de gestión de crisis para adaptarse a la volatilidad regulatoria y técnica.

Los usuarios finales se enfrentan a una reducción de opciones para acceder de forma segura y privada a recursos internacionales, lo que puede fomentar el uso de soluciones alternativas, muchas veces en el límite de la legalidad local.

Conclusiones

El bloqueo progresivo de servicios protegidos por Cloudflare por parte de ISPs rusos marca un nuevo episodio en la escalada de la censura digital y la fragmentación de internet. La comunidad profesional debe anticipar estos desafíos, diversificar su infraestructura y reforzar los mecanismos de resiliencia y monitorización. La cooperación internacional, la vigilancia activa y la flexibilidad técnica serán claves para mitigar el impacto de estas medidas y salvaguardar la continuidad de los servicios en un entorno cada vez más hostil.

(Fuente: www.bleepingcomputer.com)