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Las empresas aseguradas integran ciberseguros en estrategias avanzadas de gestión del riesgo

Introducción

En los últimos años, el papel del ciberseguro dentro de la gestión integral del riesgo empresarial ha evolucionado significativamente. Las organizaciones, especialmente aquellas con infraestructuras críticas o una elevada superficie de ataque digital, están adoptando enfoques más sofisticados para alinear sus pólizas de ciberseguro con mecanismos de prevención, respuesta y resiliencia frente a ciberamenazas. Este cambio de perspectiva refleja no solo una madurez en la comprensión de la exposición cibernética, sino también la necesidad de cumplir con normativas como el RGPD y la Directiva NIS2, así como de responder a las tendencias del mercado de ciberseguridad y asegurador.

Contexto del Incidente o Vulnerabilidad

Tradicionalmente, muchas empresas consideraban el ciberseguro como una mera transferencia de riesgo, actuando principalmente como último recurso financiero tras un incidente de seguridad. Sin embargo, el aumento de ataques sofisticados —como ransomware con doble extorsión, ataques a la cadena de suministro y campañas de spear phishing dirigidas—, junto a la presión regulatoria y la creciente amenaza a la reputación empresarial, ha obligado a revisar este enfoque. Ahora, los asegurados buscan pólizas que no solo cubran las pérdidas, sino que estén integradas dentro de un marco global de gestión de riesgos que contempla la prevención, la detección temprana y la respuesta coordinada ante incidentes.

Detalles Técnicos

Las aseguradoras han ajustado sus pólizas exigiendo controles de seguridad más robustos y evaluaciones técnicas exhaustivas. Por ejemplo, para la cobertura contra ransomware, es habitual que se requiera la implementación de autenticación multifactor (MFA), segmentación de red, respaldo inmutable y pruebas regulares de recuperación ante desastres. Los frameworks MITRE ATT&CK y NIST CSF se utilizan para mapear controles y procedimientos, y se solicita evidencia de hardening de sistemas, gestión de vulnerabilidades (con parches aplicados a vulnerabilidades críticas como CVE-2023-23397 de Microsoft Outlook o CVE-2024-3400 de PAN-OS) y simulaciones de ataque mediante herramientas como Metasploit, Cobalt Strike o Purple Teaming.

En cuanto a los vectores de ataque, las aseguradoras analizan los informes de amenazas más recientes y los indicadores de compromiso (IoC) específicos, como direcciones IP, hashes de archivos maliciosos y dominios asociados a grupos APT (p.ej., FIN7, Lazarus). También se monitoriza el uso de exploits públicos y kits de malware comercializados en foros clandestinos.

Impacto y Riesgos

Según un informe de Marsh McLennan de 2024, el 67% de las grandes empresas europeas han actualizado sus pólizas de ciberseguro en el último año, con primas que han subido hasta un 30% debido al aumento de los incidentes de ransomware y brechas de datos. El coste medio de una brecha de datos, según IBM, se sitúa en 4,45 millones de dólares, cifra que puede incrementarse si se incluyen multas regulatorias bajo RGPD o NIS2 y los costes de notificación y litigio.

La falta de integración entre el ciberseguro y los planes de continuidad de negocio puede traducirse en negaciones de cobertura, exclusiones por negligencia o insuficiencia de los controles técnicos exigidos, incrementando así los riesgos financieros y reputacionales.

Medidas de Mitigación y Recomendaciones

Para maximizar el valor de una póliza de ciberseguro, los expertos recomiendan:

– Realizar análisis de brecha de seguridad (gap analysis) conforme a NIST CSF y MITRE ATT&CK.
– Documentar y probar periódicamente los procedimientos de respuesta a incidentes.
– Implementar controles técnicos exigidos por las aseguradoras, incluyendo MFA, EDR/XDR, backups segregados y monitorización continua.
– Revisar las exclusiones y límites de la póliza, asegurándose de que no existan lagunas en la cobertura frente a tipos de ataque emergentes.
– Mantener un registro actualizado de IoC relevantes y realizar threat hunting proactivo.

Opinión de Expertos

Andrés Castro, analista principal de ciberseguridad en S21sec, señala: “El ciberseguro ya no es un salvavidas aislado. Las aseguradoras demandan ahora pruebas de madurez en ciberseguridad, lo que obliga a las empresas a elevar su postura defensiva y a documentar exhaustivamente sus procesos.” Por su parte, María Gutiérrez, CISO de una multinacional del sector retail, destaca que “la integración del ciberseguro en el plan de gestión de riesgos facilita la toma de decisiones ante incidentes y acelera la recuperación operativa”.

Implicaciones para Empresas y Usuarios

Para las empresas, la sofisticación en la gestión de ciberseguros implica invertir en tecnologías de prevención y detección, formación continua y simulacros regulares. Además, deben considerar los requisitos regulatorios de notificación a autoridades y afectados, así como la posible exigencia de informes forenses en caso de siniestro. Los usuarios, por su parte, se benefician de mayores garantías de protección de sus datos, aunque también pueden verse afectados por la revisión de procedimientos internos y el endurecimiento de controles.

Conclusiones

La integración del ciberseguro en estrategias avanzadas de gestión del riesgo representa una evolución necesaria ante el panorama de amenazas actual y las crecientes exigencias regulatorias. Las pólizas modernas exigen una postura proactiva, controles técnicos robustos y una colaboración estrecha entre aseguradoras, equipos de ciberseguridad y departamentos legales. Solo así es posible reducir la exposición financiera y operativa ante incidentes de ciberseguridad cada vez más complejos y costosos.

(Fuente: www.darkreading.com)