DragonForce impulsa un modelo de cártel y refuerza la colaboración entre bandas de ransomware
Introducción
Desde su aparición en 2023, el grupo DragonForce ha transformado el panorama del ransomware al implantar un modelo de funcionamiento basado en la colaboración y coordinación sistemática entre diferentes bandas. Esta estrategia, reminiscentemente denominada “modelo de cártel”, marca un cambio significativo respecto al tradicional enfoque competitivo y fragmentado de las operaciones cibercriminales. El avance de DragonForce no solo está generando nuevos desafíos para los equipos de ciberdefensa, sino que también eleva el nivel de sofisticación y resiliencia de las campañas de ransomware a escala global.
Contexto del Incidente o Vulnerabilidad
Antes de la irrupción de DragonForce, el ecosistema del ransomware estaba dominado por grupos que actuaban de manera aislada, compitiendo incluso entre ellos por víctimas y recursos. La llegada de DragonForce en 2023 introduce un enfoque cooperativo, en el que diferentes grupos criminales comparten infraestructura, inteligencia, herramientas y, en ocasiones, víctimas.
El modelo de cártel recuerda la estructura de organizaciones criminales tradicionales, donde la colaboración estratégica permite una mayor optimización de recursos y una respuesta más ágil ante las acciones de las fuerzas de seguridad y las iniciativas de ciberdefensa. Esta tendencia ha sido detectada por analistas de amenazas y CSIRT a partir del análisis de foros en la dark web y la correlación de TTP observados en ataques recientes.
Detalles Técnicos
DragonForce y sus aliados han sido vinculados a una serie de campañas de ransomware que emplean variantes personalizadas de malware, así como frameworks ampliamente utilizados en el cibercrimen, como Cobalt Strike y Metasploit, para la post-explotación y el movimiento lateral. El grupo ha sido observado explotando múltiples vulnerabilidades conocidas (por ejemplo, CVE-2023-34362 en MOVEit Transfer y CVE-2023-0669 en GoAnywhere MFT), aprovechando tanto exploits de día cero como herramientas públicas.
Los vectores de ataque más comunes incluyen el aprovechamiento de credenciales comprometidas, phishing dirigido y explotación de vulnerabilidades en aplicaciones expuestas a Internet. El MITRE ATT&CK Framework identifica en estas campañas técnicas como Initial Access (TA0001), Execution (TA0002), Lateral Movement (TA0008) y Exfiltration (TA0010). Los Indicadores de Compromiso (IoC) asociados incluyen direcciones IP de C2, hashes de archivos ransomware (SHA256), y patrones de tráfico cifrado característicos.
Además, los informes de inteligencia han detectado la compartición de recursos como servidores de distribución, paneles de mando de ransomware-as-a-service (RaaS), y listas negras de víctimas que ya han pagado rescates, evitando así la superposición de ataques y optimizando los beneficios de cada grupo. Se estima que, desde el establecimiento de este modelo, la colaboración ha permitido aumentar la tasa de éxito de los ataques en un 30% y los ingresos ilícitos totales superan los 150 millones de dólares en 2023.
Impacto y Riesgos
El principal riesgo del modelo DragonForce reside en el incremento de la resiliencia y efectividad de las campañas de ransomware. El intercambio de inteligencia y técnicas entre los miembros del cártel dificulta la atribución y el desarrollo de firmas de detección. Las organizaciones afectadas experimentan mayores tasas de cifrado de datos críticos, exfiltración de información sensible y doble extorsión, lo que incrementa la presión para pagar rescates.
Desde la perspectiva de cumplimiento normativo, las víctimas europeas enfrentan la obligación de notificar brechas según el GDPR y la inminente NIS2, lo que puede acarrear sanciones administrativas adicionales y un daño reputacional significativo.
Medidas de Mitigación y Recomendaciones
Para mitigar el impacto de amenazas articuladas bajo este modelo de cártel, los expertos recomiendan:
– Aplicar un enfoque de defensa en profundidad, segmentando redes y limitando privilegios.
– Implementar soluciones EDR y XDR capaces de detectar movimientos laterales y uso de herramientas como Cobalt Strike.
– Mantener actualizado el inventario de activos y aplicar parches de seguridad prioritariamente a sistemas expuestos.
– Realizar simulacros de respuesta a incidentes enfocados en ataques de ransomware y doble extorsión.
– Monitorear foros de la dark web y servicios de inteligencia de amenazas para identificar IoC emergentes.
– Asegurar el cifrado de datos en reposo y tránsito, así como la autenticación multifactor en accesos remotos.
Opinión de Expertos
Analistas de Mandiant y CrowdStrike coinciden en que el modelo de cártel impulsado por DragonForce representa una evolución natural de la economía del ransomware. “La colaboración estructurada reduce la duplicidad de esfuerzos y maximiza la eficacia de los ataques. Esto exige a las organizaciones una capacidad de respuesta más coordinada y un intercambio de inteligencia proactivo entre sectores”, afirman. Además, advierten que la sofisticación creciente de estos grupos podría derivar en la creación de nuevos servicios criminales, como plataformas conjuntas de blanqueo de capitales y compartición de exploits de día cero.
Implicaciones para Empresas y Usuarios
Las empresas deben prepararse para un entorno de amenazas en el que los ataques de ransomware serán más dirigidos, persistentes y difíciles de mitigar. El modelo de DragonForce exige la revisión de políticas de backup, la capacitación continua del personal y el establecimiento de canales de comunicación directa con las autoridades competentes (INCIBE-CERT, ENISA). Los usuarios, por su parte, deben extremar las precauciones ante campañas de phishing y proteger sus credenciales mediante herramientas de gestión seguras.
Conclusiones
La irrupción de DragonForce y la consolidación del modelo de cártel en el ransomware suponen un punto de inflexión para la ciberseguridad corporativa. La colaboración entre bandas eleva la sofisticación de los ataques y obliga a las organizaciones a adoptar estrategias de defensa más robustas y proactivas. La monitorización continua, la inteligencia compartida y la adaptación a nuevas tendencias serán claves para mitigar los riesgos en este nuevo escenario.
(Fuente: www.darkreading.com)
