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Optimizar la protección de correo electrónico y endpoints reduce la huella climática sin aumentar riesgos

Introducción

La sostenibilidad ambiental se ha convertido en una prioridad transversal para las organizaciones, incluidas las áreas de tecnología y ciberseguridad. En un contexto donde la presión regulatoria y social exige reducir el impacto ambiental, los CISOs y responsables de seguridad deben buscar estrategias para optimizar recursos y minimizar la huella de carbono, sin sacrificar los niveles de protección. Recientes investigaciones demuestran que la optimización de dos controles clave —la protección del correo electrónico y de los endpoints— permite reducir significativamente el consumo energético y la huella climática, manteniendo un riesgo residual aceptable.

Contexto del Incidente o Vulnerabilidad

El funcionamiento diario de las infraestructuras de ciberseguridad implica un consumo energético considerable, especialmente en soluciones tradicionales que requieren servidores on-premise, actualizaciones constantes y escaneo intensivo. Las capas de protección del correo electrónico y los endpoints son responsables de una parte sustancial de este consumo por el volumen de datos procesados y la frecuencia de análisis en tiempo real. Con la tendencia creciente hacia la sostenibilidad, las empresas buscan equilibrar la protección frente a amenazas con la reducción del impacto medioambiental, en línea con normativas como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) y la Directiva NIS2, que también promueven la eficiencia en el uso de recursos.

Detalles Técnicos

Los dos controles identificados como candidatos para la optimización son:

1. **Protección del correo electrónico:** Incluye filtros anti-spam, antivirus, sandboxes y análisis de enlaces/adjuntos. Las soluciones legacy suelen generar una alta carga de procesamiento por la inspección masiva de emails y archivos.
2. **Seguridad de endpoints:** Engloba antivirus, EDR (Endpoint Detection & Response), y agentes de monitorización. Suelen ejecutar múltiples escaneos y análisis en tiempo real, consumiendo recursos de CPU y memoria de forma constante.

Los vectores de ataque asociados a estos controles están catalogados en MITRE ATT&CK como T1192 (Spearphishing Link), T1193 (Spearphishing Attachment) y T1059 (Command and Scripting Interpreter), entre otros. Los IoCs más habituales incluyen archivos adjuntos maliciosos, URLs ofuscadas y payloads ejecutados en los endpoints.

Algunas versiones antiguas de soluciones de protección requieren infraestructuras físicas dedicadas, con un consumo energético anual que puede alcanzar entre 8 y 15 MWh por cada 1.000 usuarios, según estudios recientes. La migración a soluciones cloud-native, con inteligencia compartida y análisis basados en IA, permite reducir este consumo hasta en un 40%, según datos de la Agencia Europea de Ciberseguridad (ENISA).

Impacto y Riesgos

El principal beneficio de la optimización es la reducción de la huella de carbono y el consumo energético, contribuyendo a los objetivos de sostenibilidad corporativa y cumplimiento normativo (especialmente en empresas obligadas a reportar su impacto ambiental). Sin embargo, existe la preocupación de que una reducción en la frecuencia o profundidad de los análisis incremente el riesgo de intrusión, ransomware o exfiltración de datos.

Los análisis de riesgo demuestran que, aplicando técnicas de segmentación inteligente y escaneo bajo demanda, el aumento del riesgo es marginal si se mantienen controles de monitoreo continuo y se integran feeds de inteligencia de amenazas en tiempo real. De hecho, los frameworks modernos de protección cloud, integrados con plataformas SIEM/SOAR, permiten automatizar respuestas ante incidentes (playbooks) y reducir el tiempo de detección y respuesta (MTTD/MTTR) sin aumentar la exposición.

Medidas de Mitigación y Recomendaciones

Para reducir la huella climática sin comprometer la seguridad, se recomienda:

– Migrar a soluciones cloud-native con análisis en el edge y offloading de procesos pesados a la nube.
– Configurar políticas de escaneo adaptativo en endpoints, priorizando los dispositivos y recursos críticos.
– Utilizar inteligencia artificial para filtrar amenazas conocidas y reducir los falsos positivos.
– Integrar plataformas de threat intelligence para mantener la actualización frente a TTPs emergentes.
– Monitorizar métricas de consumo energético y ajustar las configuraciones según los picos de carga.
– Auditar periódicamente la eficacia de los controles, aplicando modelos de riesgo cuantitativo.
– Mantener la formación continua de los usuarios para minimizar el vector humano.

Opinión de Expertos

Diversos analistas y responsables de SOC coinciden en que la transición a modelos cloud y la racionalización de los análisis en endpoints es una tendencia consolidada. “La clave está en la visibilidad y la automatización: podemos reducir el consumo sin dejar brechas, siempre que mantengamos una monitorización inteligente y playbooks bien diseñados para respuesta rápida”, afirma Laura Gómez, CISO en una multinacional tecnológica. Según el último informe de Gartner, el 60% de las organizaciones planea optimizar al menos dos controles de seguridad en los próximos dos años, priorizando correo y endpoints.

Implicaciones para Empresas y Usuarios

Las empresas que adopten estas medidas no solo reducirán costes energéticos y emisiones de CO2, sino que mejorarán su imagen de responsabilidad social y su alineación con estándares ESG. Además, el cumplimiento de normativas como GDPR y NIS2 exige demostrar un uso eficiente de los recursos, lo que puede ser un factor diferenciador en auditorías y concursos públicos. Para los usuarios, la migración a soluciones más ligeras implica menos impacto en el rendimiento de sus dispositivos y mayor agilidad en el acceso a recursos.

Conclusiones

La optimización de la protección del correo electrónico y los endpoints representa una oportunidad estratégica para reducir la huella climática en ciberseguridad sin incrementar los riesgos. Mediante la adopción de tecnologías cloud, IA y análisis adaptativo, las organizaciones pueden mantener su postura de seguridad robusta, cumplir con la legislación vigente y avanzar hacia la sostenibilidad ambiental.

(Fuente: www.darkreading.com)