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El auge del comercio de segunda mano online dispara el riesgo de ciberestafas en España

Introducción

En los últimos años, el mercado de la reutilización ha experimentado un crecimiento notable en España, impulsado por la concienciación medioambiental y la búsqueda de alternativas de consumo más asequibles. Plataformas como Wallapop, líder en el sector de compraventa de artículos usados, han catalizado esta tendencia, facilitando millones de transacciones entre particulares cada año. Sin embargo, este auge del comercio electrónico de segunda mano también ha propiciado la proliferación de ciberestafas cada vez más sofisticadas, que ponen en jaque la seguridad tanto de compradores como de vendedores.

Contexto del Incidente o Vulnerabilidad

El incremento del uso de plataformas peer-to-peer (P2P) como Wallapop ha traído consigo una notable diversificación de los vectores de ataque dirigidos a usuarios desprevenidos. Según un reciente estudio realizado por la propia Wallapop, el 68% de los españoles percibe un aumento en el riesgo de sufrir ciberestafas durante las transacciones de compraventa online. Entre las amenazas más relevantes destaca la evolución de técnicas de ingeniería social, suplantación de identidad y manipulación de sistemas de pago, que buscan explotar la confianza inherente a este tipo de intercambios entre particulares.

Detalles Técnicos

Uno de los fraudes más comunes identificados en Wallapop y plataformas similares es la estafa del «falso comprador». En este modus operandi, el atacante contacta con un vendedor legítimo y, tras mostrar interés en el producto, le convence para continuar la conversación fuera de la aplicación oficial, generalmente a través de aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp o Telegram. A continuación, el atacante envía un enlace fraudulento que simula ser una página de pago oficial o un portal de envío, diseñado para capturar credenciales bancarias o datos personales del vendedor.

Esta técnica se apoya en tácticas de phishing y spoofing, y suele emplear dominios que imitan a la perfección la estética y URL de la plataforma legítima. En algunos casos, se ha detectado el uso de kits de phishing personalizados, alojados en servidores comprometidos o en servicios de hosting de bajo coste, lo que dificulta la identificación y el takedown de los sitios maliciosos.

Desde el punto de vista del marco MITRE ATT&CK, las tácticas y técnicas asociadas incluyen:

– T1566.001 (Phishing: Spearphishing Attachment/Link)
– T1192 (Spearphishing Link)
– T1589.002 (Obtain Credentials: Email Accounts)
– T1598.002 (Phishing for Information: Payment Information)

Los Indicadores de Compromiso (IoC) más habituales en estos fraudes incluyen URLs acortadas, dominios typosquatting, direcciones IP de origen asociadas a VPNs o Tor, y patrones de comunicación automatizada.

Impacto y Riesgos

Las consecuencias de estas estafas van desde la pérdida directa de dinero hasta el robo de información personal y financiera, que puede derivar en ataques posteriores como fraude bancario, suplantación de identidad o extorsión. Según datos internos de Wallapop, los intentos de fraude detectados han aumentado un 25% en el último año, y el ticket medio de la estafa oscila entre 150 y 400 euros. Además, el aprovechamiento de la ingeniería social en estos contextos facilita ataques a gran escala, afectando tanto a usuarios individuales como a empresas que utilizan estas plataformas para liquidar stock o adquirir equipamiento de segunda mano.

A nivel legal, las empresas afectadas por filtraciones de datos en este tipo de incidentes pueden enfrentarse a sanciones en virtud del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) y la reciente directiva NIS2, que refuerza las obligaciones de notificación y gestión de incidentes de ciberseguridad.

Medidas de Mitigación y Recomendaciones

Para mitigar el riesgo asociado a estos fraudes, los expertos recomiendan:

– No abandonar nunca la plataforma oficial para continuar la conversación o el proceso de pago.
– Desconfiar de enlaces externos, especialmente si se reciben por canales no verificados.
– Verificar siempre la URL y el certificado SSL de cualquier página de pago o envío.
– Utilizar métodos de pago seguros y evitar transferencias directas fuera de la plataforma.
– Activar la autenticación multifactor (MFA) en cuentas sensibles.
– Educar periódicamente a los usuarios sobre las últimas técnicas de ingeniería social y phishing.

Desde el punto de vista organizativo, se recomienda implementar sistemas de monitorización de fraude, análisis de comportamiento y detección temprana de patrones anómalos, así como colaborar activamente con las fuerzas y cuerpos de seguridad para el intercambio de IoCs.

Opinión de Expertos

Consultores de ciberseguridad y analistas SOC coinciden en señalar que la sofisticación de estos ataques es proporcional al crecimiento del comercio online. «Los atacantes están profesionalizando sus técnicas y utilizando herramientas automatizadas para escanear y atacar cientos de perfiles simultáneamente», afirma Raúl Jiménez, CISO de una importante fintech. «La concienciación del usuario sigue siendo la mejor defensa, pero las plataformas deben reforzar sus mecanismos de detección y validación», añade.

Implicaciones para Empresas y Usuarios

Para las empresas que operan plataformas de compraventa o utilizan estos canales para su actividad, es fundamental adoptar una aproximación proactiva a la gestión de riesgos. Esto incluye la inversión en tecnologías de detección de fraude, formación continua y cumplimiento estricto de normativas como GDPR y NIS2. Por su parte, los usuarios deben asumir un rol activo en la protección de sus datos y la verificación de la legitimidad de las transacciones, evitando caer en la trampa de la inmediatez o la urgencia que suelen explotar los ciberdelincuentes.

Conclusiones

El crecimiento del mercado de segunda mano online en España ha creado un entorno fértil tanto para la economía circular como para la proliferación de ciberestafas. La colaboración entre plataformas, usuarios y organismos reguladores será clave para reducir el impacto de estos fraudes y garantizar un entorno digital más seguro y confiable. La formación y la concienciación, junto con el despliegue de tecnologías avanzadas de seguridad, deben situarse en el centro de la estrategia de cualquier actor del sector.

(Fuente: www.cybersecuritynews.es)