Así emplean los ciberdelincuentes deepfakes de IA para suplantar identidades en videollamadas corporativas
Introducción
En un panorama digital donde la colaboración remota es la norma, las videollamadas se han consolidado como herramienta esencial en las operaciones empresariales. Sin embargo, este entorno también ha abierto la puerta a nuevas formas de ataques de ingeniería social, particularmente a través del uso avanzado de deepfakes generados por inteligencia artificial (IA). Recientemente, se han detectado incidentes en los que empleados han sido víctimas de suplantaciones en reuniones virtuales, permitiendo a atacantes obtener acceso no autorizado a recursos críticos de la organización. Este artículo analiza en profundidad cómo los ciberdelincuentes emplean deepfakes en videollamadas corporativas, las técnicas utilizadas y las contramedidas recomendadas para mitigar estos riesgos emergentes.
Contexto del Incidente o Vulnerabilidad
El incidente más representativo se produce cuando un empleado recibe una invitación aparentemente legítima para una videollamada rutinaria —por ejemplo, la típica daily stand-up—. Sin sospechar nada, el usuario accede al enlace y encuentra, en apariencia, a sus compañeros habituales. Sin embargo, en realidad se trata de avatares deepfake generados en tiempo real mediante inteligencia artificial, simulando tanto la imagen como la voz de los miembros del equipo. Durante la llamada, el atacante puede manipular la conversación para inducir al usuario a compartir credenciales, aprobar transacciones, o incluso proporcionar acceso a recursos sensibles de la empresa.
Esta técnica representa una evolución significativa respecto al phishing tradicional, ya que explota la confianza inherente a las interacciones audiovisuales y la dificultad para detectar anomalías en entornos virtuales, especialmente en organizaciones con equipos distribuidos o alta rotación de personal.
Detalles Técnicos (CVE, vectores de ataque, TTP MITRE ATT&CK, IoC…)
Los ataques deepfake en videollamadas corporativas se sitúan en la intersección de las técnicas de ingeniería social y la manipulación multimedia. Las herramientas de IA utilizadas permiten crear vídeos y audios sintéticos en tiempo real, basados en muestras previas obtenidas de redes sociales, grabaciones internas o vídeos públicos de los empleados objetivo.
En términos de MITRE ATT&CK, estos ataques suelen alinearse con la táctica de Initial Access (TA0001) y las técnicas de Spearphishing via Service (T1194) y Phishing (T1566). El vector de ataque principal es el envío de enlaces de invitación falsificados, generados con herramientas como Metasploit para el despliegue de servidores maliciosos que simulan las plataformas legítimas (Zoom, Teams, Google Meet).
Indicadores de compromiso (IoC) pueden incluir:
– Invitaciones a reuniones desde dominios de correo sospechosos o con ligeras variaciones tipográficas.
– Solicitudes inusuales de compartir pantalla, introducir credenciales o aprobar accesos durante la videollamada.
– Lags, artefactos visuales o desincronización en la voz durante la transmisión, aunque los deepfakes actuales reducen notablemente estos signos.
A día de hoy, no existe un CVE específico asociado a herramientas de videollamadas comprometidas mediante deepfakes, pero sí se ha reportado la explotación de vulnerabilidades en plugins de autenticación o sistemas SSO (Single Sign-On) integrados.
Impacto y Riesgos
El impacto de estos ataques es considerable. Según cifras recientes de la consultora Gartner, la utilización de deepfakes en ataques de ingeniería social podría incrementar un 30% las brechas de seguridad relacionadas con suplantación de identidad en 2024. El daño puede ir desde el robo de credenciales de acceso, escalada de privilegios, exfiltración de datos sensibles (PII, IP, credenciales financieras) hasta el secuestro de recursos cloud o sabotaje de procesos internos.
El coste económico asociado a incidentes de este tipo se estima en una media de 250.000 euros por brecha, sin contar las posibles sanciones regulatorias bajo GDPR o la inminente NIS2, que endurecerá la obligación de reporte y la gestión de incidentes en sectores críticos.
Medidas de Mitigación y Recomendaciones
Para mitigar el riesgo de ataques deepfake en entornos corporativos, se recomienda adoptar un enfoque multicapa:
– Implementar autenticación multifactor (MFA) en todos los accesos a plataformas de videollamadas y recursos críticos.
– Utilizar soluciones de detección de deepfakes basadas en IA, capaces de analizar patrones biométricos, microexpresiones y artefactos digitales.
– Establecer procedimientos de verificación fuera de banda (por ejemplo, confirmaciones telefónicas o por mensajería corporativa cifrada) antes de compartir información sensible en reuniones virtuales.
– Formación recurrente de empleados sobre amenazas de ingeniería social avanzada y simulacros de ataque.
– Monitorización proactiva de logs de acceso, detección de anomalías y correlación de eventos en SIEM/SOC.
Opinión de Expertos
Según Andrés Naranjo, CISO de una organización del IBEX 35, “el mayor peligro de los deepfakes en videollamadas es la confianza implícita que depositamos en la imagen y la voz, cuando hoy en día ambas pueden ser falsificadas con gran fidelidad. La clave está en asumir que la identidad visual ya no es una garantía”.
Por su parte, Marta Pérez, analista SOC sénior, subraya: “Solo el 40% de las empresas españolas han incorporado controles específicos para deepfakes. El retraso en la adopción de estas tecnologías defensivas incrementa el riesgo reputacional y la exposición a sanciones regulatorias”.
Implicaciones para Empresas y Usuarios
Las empresas están obligadas, tanto por la legislación europea (GDPR, NIS2) como por las mejores prácticas de ciberseguridad, a proteger la identidad digital de sus empleados y la integridad de sus comunicaciones. La adopción de frameworks Zero Trust y la integración de plataformas de verificación de identidad en tiempo real se perfilan como tendencias clave para el futuro inmediato.
Los usuarios, por su parte, deben entender que la confianza digital es un bien cada vez más frágil, y que la educación continua es la mejor defensa frente a ataques cada vez más sofisticados.
Conclusiones
El uso de deepfakes apoyados en IA para la suplantación de identidades en videollamadas corporativas representa una amenaza tangible y en rápido crecimiento. Solo mediante la combinación de tecnologías de detección avanzadas, procedimientos robustos y una cultura de ciberseguridad proactiva será posible minimizar el impacto de estas técnicas de ingeniería social evolucionada. La vigilancia y adaptación constante serán imprescindibles en el nuevo entorno híbrido y digital que define el trabajo empresarial.
(Fuente: www.cybersecuritynews.es)
