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Amenazas

Ciberataque a Asahi Group: Datos de 1,9 millones de afectados expone la debilidad en la industria alimentaria

Introducción

El gigante cervecero japonés Asahi Group Holdings ha concluido la investigación sobre el ciberataque sufrido en septiembre de 2023, revelando que hasta 1,9 millones de personas se han visto afectadas por la brecha de seguridad. Este incidente, que se suma a una creciente ola de ataques dirigidos al sector alimentario y de bebidas a nivel global, subraya la necesidad de reforzar las estrategias de ciberseguridad en industrias tradicionalmente menos maduras en este ámbito. El caso de Asahi pone sobre la mesa riesgos específicos que trascienden el mero impacto económico, afectando a la confianza de clientes, socios y reguladores.

Contexto del Incidente

El ataque tuvo lugar a mediados de septiembre de 2023 y, aunque Asahi contuvo relativamente rápido la intrusión inicial, la investigación posterior ha revelado un alcance mucho mayor del que se supuso en un principio. Según la información publicada, los actores de amenazas accedieron a datos personales de empleados, clientes y socios comerciales, incluyendo nombres, direcciones, números de teléfono, correos electrónicos y, en algunos casos, información bancaria.

El incidente se produce en un contexto en el que el sector de alimentación y bebidas se ha convertido en objetivo prioritario de grupos ransomware y actores de amenazas persistentes avanzadas (APT), que buscan explotar la criticidad de las cadenas de suministro y la baja tolerancia al tiempo de inactividad. El caso de Asahi se suma a los recientes ataques sufridos por JBS Foods, Molson Coors y otras empresas del sector.

Detalles Técnicos

Hasta el momento, Asahi no ha divulgado públicamente el identificador CVE asociado, pero investigadores independientes apuntan a la explotación de vulnerabilidades conocidas en servidores Microsoft Exchange (posiblemente CVE-2023-23397 o CVE-2023-28252) como vector de acceso inicial. El modus operandi es consistente con tácticas de ransomware doble extorsión, combinando cifrado de datos y amenazas de filtración de información sensible.

Según fuentes cercanas a la investigación, los atacantes desplegaron herramientas de movimiento lateral y exfiltración de datos, como Cobalt Strike y Rclone, siguiendo los procedimientos de la técnica TA0008 (Lateral Movement) y TA0010 (Exfiltration) del marco MITRE ATT&CK. Los indicadores de compromiso (IoC) identificados incluyen artefactos asociados a la familia de ransomware LockBit, aunque no se ha confirmado la autoría.

Se ha detectado actividad de red anómala en las subredes internas de Asahi, con comunicaciones cifradas hacia servidores de comando y control (C2) ubicados fuera de Japón. Además, se han hallado logs de PowerShell y la utilización de credenciales administrativas robadas, lo que sugiere la posible explotación de técnicas de credential dumping (T1003). Los sistemas afectados abarcan versiones de Windows Server 2016 y 2019, y sistemas de gestión ERP SAP.

Impacto y Riesgos

El impacto del incidente es considerable. Hasta 1,9 millones de individuos han visto comprometida su información personal, lo que eleva la exposición de la empresa a sanciones importantes bajo la normativa GDPR y la inminente NIS2. El sector financiero prevé pérdidas directas y costes derivados (notificación, monitorización de fraude, defensa legal) que podrían superar los 15 millones de euros en el corto plazo, sin contar el daño reputacional y la potencial pérdida de contratos comerciales.

La exposición de credenciales y datos bancarios aumenta el riesgo de ataques de spear phishing y fraude financiero dirigido tanto a empleados como a socios. Asimismo, la interrupción de los sistemas internos y de la cadena de suministro pone en jaque la resiliencia operativa, elemento crítico en una industria con márgenes ajustados y alta dependencia de la logística.

Medidas de Mitigación y Recomendaciones

Asahi ha iniciado un proceso de notificación a los afectados, ofrecido servicios de monitorización de identidad y reforzado sus políticas de contraseñas y MFA. Para el sector, este incidente refuerza la necesidad de:

– Actualizar urgentemente todos los sistemas expuestos a Internet, especialmente servidores de correo y ERP.
– Implementar segmentación de red y controles de acceso basados en el principio de mínimo privilegio.
– Monitorizar permanentemente logs y eventos para detectar actividad anómala (EDR/SIEM).
– Realizar simulaciones de ataque (Red Teaming) y ejercicios de respuesta a incidentes.
– Revisar los acuerdos con proveedores y exigir cumplimiento de estándares como ISO/IEC 27001 y NIS2.

Opinión de Expertos

Expertos como Koichi Moriyama, CISO de Hitachi, destacan que “la industria alimentaria suele priorizar la continuidad de negocio sobre la seguridad, generando un ‘deuda técnica’ que los atacantes están explotando agresivamente”. Desde el SANS Institute, se incide en la importancia de detectar movimientos laterales y actividad de exfiltración temprana, así como de formar al personal en la identificación de ataques de ingeniería social.

Implicaciones para Empresas y Usuarios

Para el ecosistema empresarial, el incidente de Asahi es una llamada de atención sobre la criticidad de los datos manejados, incluso en sectores tradicionalmente considerados “menos sensibles”. La nueva directiva NIS2, de obligado cumplimiento en la UE a partir de octubre de 2024, ampliará la supervisión e incrementará las sanciones por brechas de seguridad, lo que obliga a una revisión profunda de las estrategias de ciberdefensa.

Desde el punto de vista del usuario, la exposición de datos personales incrementa el riesgo de campañas de phishing dirigidas y suplantación de identidad. Es fundamental concienciar sobre prácticas seguras y ofrecer mecanismos de notificación rápida ante cualquier sospecha de fraude.

Conclusiones

El ciberataque a Asahi Group Holdings evidencia la vulnerabilidad de las grandes empresas del sector alimentación y bebidas frente a amenazas avanzadas. La correcta identificación y respuesta temprana, junto con la adopción de buenas prácticas y cumplimiento normativo, serán claves para mitigar riesgos futuros y proteger tanto los activos empresariales como los datos de clientes y empleados.

(Fuente: www.bleepingcomputer.com)