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Nueva variante del backdoor ToneShell emplea loader en modo kernel para infiltrarse en organismos gubernamentales

Introducción

En el panorama actual de amenazas persistentes avanzadas (APT), la sofisticación de las técnicas empleadas por actores estatales continúa en aumento. Recientemente, investigadores en ciberseguridad han identificado una variante inédita del backdoor ToneShell, una herramienta asociada históricamente con campañas de ciberespionaje chinas. En esta ocasión, el malware ha sido desplegado a través de un loader en modo kernel, elevando significativamente el nivel de sigilo y persistencia de la amenaza, y afectando a organismos gubernamentales en una campaña en curso.

Contexto del Incidente

ToneShell es un backdoor modular que ha sido documentado desde 2022 en operaciones atribuidas a grupos APT chinos, especialmente aquellos vinculados a campañas de espionaje en Asia y Europa del Este. Tradicionalmente, este malware se ha distribuido mediante loaders en modo usuario, pero la nueva muestra detectada utiliza un loader en modo kernel, lo que representa una evolución técnica destinada a evadir mecanismos avanzados de seguridad y detección.

Según fuentes de inteligencia, los ataques recientes se han centrado en entidades gubernamentales, con un enfoque particular en departamentos de relaciones exteriores y defensa. El objetivo principal parece ser la exfiltración de información confidencial y el establecimiento de persistencia a largo plazo en infraestructuras críticas.

Detalles Técnicos

La variante identificada de ToneShell emplea un loader en modo kernel que explota vulnerabilidades de drivers firmados para cargar código malicioso en el espacio del kernel de Windows. Este enfoque permite al malware operar a un nivel de privilegio superior, evitando productos de seguridad basados en el usuario como EDR y antivirus convencionales.

El TTP principal observado se corresponde con la técnica “Abuse Elevation Control Mechanism: Bypass User Account Control” (T1548) y “Subvert Trust Controls: Code Signing” (T1553.002) del framework MITRE ATT&CK. El loader aprovecha drivers legítimos vulnerables, como los firmados por proveedores OEM, para inyectar shellcode y cargar el backdoor ToneShell directamente en memoria, sin dejar artefactos persistentes en disco.

Los indicadores de compromiso (IoC) detectados incluyen hashes SHA256 únicos del loader y del payload, tráfico de comando y control (C2) cifrado mediante protocolos personalizados sobre TCP/443 y HTTP/2, y la presencia de claves de registro inusuales en HKLMSYSTEMCurrentControlSetServices asociadas a drivers sospechosos.

Actualmente, no se ha publicado un CVE específico para esta variante, ya que la explotación se basa en la reutilización de drivers vulnerables (por ejemplo, CVE-2019-16098 para drivers de fabricantes de hardware). El exploit se ha observado empaquetado en archivos ejecutables firmados y distribuidos mediante spear phishing dirigido.

Impacto y Riesgos

El empleo de loaders en modo kernel eleva el riesgo considerablemente, ya que permite a los atacantes eludir mecanismos de protección y monitorización. Una vez desplegado, ToneShell proporciona capacidades completas de control remoto, incluyendo ejecución de comandos arbitrarios, exfiltración de archivos, captura de credenciales y movimientos laterales en la red.

El impacto potencial abarca desde el robo de información sensible hasta la manipulación de infraestructuras críticas y la preparación de ataques posteriores (como ransomware o wiper). Según estimaciones, hasta un 15% de los endpoints gubernamentales globales podrían estar en riesgo si no se aplican controles adecuados sobre la instalación de drivers y la gestión de privilegios.

Medidas de Mitigación y Recomendaciones

Para mitigar la amenaza, los expertos recomiendan:

– Restringir la instalación de drivers a aquellos estrictamente necesarios y firmados por fabricantes de confianza.
– Implementar políticas de control de aplicaciones (AppLocker, WDAC) que bloqueen la ejecución de binarios no autorizados.
– Monitorizar la creación y modificación de servicios en el registro, especialmente en HKLMSYSTEMCurrentControlSetServices.
– Utilizar EDRs que incluyan detección a nivel de kernel y monitorización de actividad anómala en drivers.
– Revisar y parchear vulnerabilidades conocidas en drivers (p. ej., CVE-2019-16098).
– Desplegar reglas YARA específicas para la detección de ToneShell y su loader asociado.
– Realizar análisis forense de memoria en endpoints sospechosos para identificar cargas maliciosas residentes en RAM.

Opinión de Expertos

Investigadores de firmas como SentinelOne y Trend Micro advierten que la tendencia de los actores APT a migrar hacia loaders en modo kernel supone un desafío significativo, ya que muchos productos de seguridad tradicionales no monitorizan esta capa. Afirman que “la defensa eficaz frente a estas amenazas requiere una combinación de hardening del sistema operativo, segmentación de red y monitorización continua a nivel de kernel”.

Asimismo, expertos legales recuerdan la importancia del cumplimiento de normativas como el GDPR y la Directiva NIS2, que exigen la notificación de incidentes y la protección reforzada de datos personales y sistemas esenciales, respectivamente.

Implicaciones para Empresas y Usuarios

Para las organizaciones, especialmente aquellas del sector público y entornos críticos, la aparición de estos vectores de ataque obliga a una revisión profunda de sus políticas de seguridad y de gestión de privilegios. Los administradores de sistemas deben auditar regularmente los drivers instalados y eliminar aquellos obsoletos o no utilizados.

La formación continua del personal, la actualización de las capacidades del SOC y la integración de inteligencia de amenazas son medidas imprescindibles para anticipar y responder a incidentes de este tipo. Además, la colaboración con CERTs nacionales y el intercambio de IoCs en comunidades del sector resulta clave para contener la propagación de la amenaza.

Conclusiones

La evolución del backdoor ToneShell y su despliegue mediante loaders en modo kernel representa un hito preocupante en la sofisticación del ciberespionaje estatal. La capacidad de evadir controles avanzados y operar con altos privilegios incrementa el riesgo para infraestructuras gubernamentales y empresariales. La respuesta efectiva requerirá una combinación de medidas técnicas, organizativas y legales, así como un estrecho seguimiento de la inteligencia de amenazas emergentes.

(Fuente: www.bleepingcomputer.com)