AlertaCiberNews

Noticias de ciber seguridad

AlertaCiberNews

Noticias de ciber seguridad

Noticias

Prohibición digital en menores: ¿Por qué la educación en ciberseguridad es clave para su protección?

Introducción

El debate en torno al acceso de los menores a la tecnología y su interacción con entornos digitales sigue siendo un tema candente entre profesionales de la ciberseguridad, educadores y responsables de TI. Ante el aumento de amenazas dirigidas a usuarios infantiles —desde el grooming hasta la exposición a malware—, algunos padres y entidades optan por la prohibición o restricción extrema del uso de dispositivos y plataformas online. Sin embargo, la experiencia demuestra que estas medidas rara vez resultan efectivas a largo plazo y pueden incluso aumentar los riesgos de seguridad por la falta de preparación.

Contexto del Incidente o Vulnerabilidad

Los menores son, cada vez más, objetivo de campañas de ingeniería social, robo de credenciales y ataques dirigidos a través de redes sociales, juegos online y aplicaciones educativas. Según el último informe de ENISA (2023), un 67% de los incidentes de ciberseguridad en el entorno educativo afectan a usuarios menores de 18 años. Además, el auge de plataformas de mensajería cifrada y redes sociales ha multiplicado los vectores de ataque, dificultando la supervisión parental y el control institucional.

Detalles Técnicos

Los ataques más frecuentes contra menores suelen implicar técnicas de phishing (T1566 de MITRE ATT&CK), distribución de malware a través de adjuntos en apps de mensajería, y explotación de vulnerabilidades en aplicaciones populares. Un ejemplo reciente es el uso de exploits en versiones desactualizadas de Roblox y Discord, que han permitido la ejecución remota de código (CVE-2023-27468 y CVE-2023-32025, respectivamente). Herramientas como Metasploit han sido empleadas para automatizar la explotación de estos fallos, mientras que Cobalt Strike se observa en campañas avanzadas de robo de información.

Los indicadores de compromiso (IoCs) asociados incluyen conexiones salientes a dominios sospechosos, descargas de ejecutables disfrazados de actualizaciones de juegos y patrones de tráfico anómalos en horarios escolares. Los atacantes también aprovechan la falta de conocimientos técnicos de los menores para manipularles y obtener acceso a datos personales o cuentas familiares.

Impacto y Riesgos

El impacto de estos incidentes trasciende el ámbito personal. La exposición de menores a amenazas digitales se traduce en fugas de información confidencial, suplantación de identidad y, en casos graves, en extorsión o chantaje. El coste económico para las familias y centros educativos puede superar los 30.000 euros por incidente, considerando restauración de sistemas, asistencia psicológica y sanciones administrativas por incumplimiento del GDPR.

A nivel de cumplimiento normativo, la Directiva NIS2 y el GDPR imponen obligaciones estrictas sobre la protección de datos de menores, con multas que pueden alcanzar el 4% de la facturación anual de las organizaciones responsables.

Medidas de Mitigación y Recomendaciones

La experiencia demuestra que la prohibición total del acceso a tecnología genera un “efecto rebote”: los menores buscan acceder por vías alternativas, a menudo sin ningún tipo de protección o supervisión. Las mejores prácticas recomendadas incluyen:

– Implantar soluciones de control parental avanzadas, capaces de identificar amenazas en tiempo real y bloquear contenidos maliciosos.
– Actualizar y parchear periódicamente los dispositivos y aplicaciones, evitando el uso de versiones obsoletas vulnerables a exploits conocidos.
– Formar a los menores en ciberhigiene básica, identificando intentos de phishing, configurando contraseñas robustas y gestionando la privacidad en redes sociales.
– Fomentar el diálogo abierto sobre riesgos digitales, promoviendo la denuncia de incidentes y la consulta ante cualquier duda.
– Aplicar segmentación de red y monitorización continua en entornos educativos para detectar comportamientos anómalos.

Opinión de Expertos

Expertos en ciberseguridad como Chema Alonso (CISO de Telefónica) y María José Montes (directora de ISMS Forum España) insisten en que la capacitación digital es el único camino sostenible para proteger a los menores: “Prohibir la tecnología solo genera desconocimiento y vulnerabilidad. La clave está en dotarles de herramientas y criterio para navegar seguros”, explica Alonso. Montes añade: “Las organizaciones deben entender que la formación es tan crítica como la implantación de controles técnicos”.

Implicaciones para Empresas y Usuarios

Para los responsables de seguridad en centros educativos y organizaciones con usuarios menores, el reto es doble: cumplir con la legislación vigente y evitar brechas que comprometan la seguridad infantil. La tendencia del mercado apunta hacia soluciones integradas de ciberseguridad con módulos específicos para menores, combinando inteligencia artificial para detección de amenazas y paneles de control parental avanzados.

Los padres, por su parte, deben asumir un rol activo en la educación digital, participando en talleres, actualizándose sobre nuevas amenazas y colaborando con los centros formativos. Un reciente estudio de INCIBE revela que el 72% de los incidentes graves reportados por menores podrían haberse evitado con formación básica en ciberseguridad.

Conclusiones

La prohibición del acceso digital en menores es una estrategia ineficaz que puede aumentar la exposición a riesgos por falta de preparación y supervisión. La alternativa es una combinación de formación continua, implementación de controles técnicos y diálogo abierto entre menores, padres y entidades responsables. Solo así se puede garantizar una relación saludable y segura con la tecnología, en línea con las tendencias regulatorias y las necesidades del mercado de ciberseguridad.

(Fuente: www.welivesecurity.com)