Un tercio de los grandes e-commerce españoles expone a sus clientes a fraudes por email
Introducción
En plena temporada de compras navideñas, la superficie de ataque sobre los principales comercios electrónicos en España está lejos de ser un entorno seguro. Proofpoint, compañía referente en ciberseguridad y cumplimiento normativo, ha alertado recientemente de que el 33% de las webs más relevantes del sector e-commerce español presenta graves carencias en la implementación de controles esenciales para proteger la identidad de marca en el correo electrónico. Esta situación incrementa notablemente el riesgo de ataques de phishing, suplantaciones y fraudes dirigidos tanto a consumidores como a las propias empresas, justo en uno de los periodos con mayor volumen de transacciones online.
Contexto del Incidente o Vulnerabilidad
El auge del comercio electrónico en España, impulsado por la pandemia y consolidado en los últimos años, ha traído consigo una sofisticación creciente de las amenazas. Según los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el comercio electrónico superó en 2023 los 70.000 millones de euros en facturación, con picos estacionales durante campañas como el Black Friday, la Navidad y las rebajas. Este contexto convierte a las grandes plataformas en objetivos privilegiados para los actores maliciosos, especialmente mediante vectores de correo electrónico, principal canal de contacto entre tienda y cliente. No obstante, según el estudio de Proofpoint, un tercio de los grandes e-commerce aún no ha implementado políticas básicas como el protocolo DMARC (Domain-based Message Authentication, Reporting & Conformance), dejando la puerta abierta a la suplantación de marca (brand impersonation) y ataques de Business Email Compromise (BEC).
Detalles Técnicos
La principal carencia detectada por Proofpoint reside en la ausencia o mala configuración de DMARC, estándar que, junto con SPF (Sender Policy Framework) y DKIM (DomainKeys Identified Mail), permite autenticar el origen del correo y evitar que terceros envíen emails en nombre de dominios legítimos. De acuerdo con los datos recabados, el 67% de los principales portales de e-commerce en España sí ha implementado DMARC, pero solo el 55% lo ha configurado en modo «p=reject», única política realmente efectiva para bloquear correos no autorizados. El resto opera en modo «none» o «quarantine», lo que facilita que emails fraudulentos lleguen a la bandeja de entrada de los usuarios.
Los ataques explotando esta debilidad suelen encuadrarse en las técnicas T1192 (Spearphishing Link) y T1566 (Phishing) del framework MITRE ATT&CK, usando señuelos como ofertas falsas, confirmaciones de pedidos inexistentes o problemas ficticios en envíos para captar credenciales o instalar malware (troyanos bancarios, infostealers, etc.). Los IoC (Indicadores de Compromiso) más frecuentes incluyen URLs acortadas, dominios typosquatting y archivos adjuntos maliciosos (PDF, ZIP) disfrazados de facturas o comunicaciones oficiales. Herramientas como Metasploit y frameworks de phishing como Evilginx2 han sido documentados en campañas recientes dirigidas a consumidores españoles.
Impacto y Riesgos
El impacto potencial de estas vulnerabilidades es significativo: un solo ataque exitoso puede comprometer datos personales y financieros de miles de clientes, provocar fraudes de pago, robo de identidad o pérdidas de reputación para la empresa. Según el último informe de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), el 41% de las brechas notificadas en 2023 estuvieron relacionadas con phishing y suplantación de identidad. Las pérdidas económicas asociadas a fraudes por email superaron los 10 millones de euros en el último trimestre del año, según cifras del INCIBE.
Desde una perspectiva de cumplimiento, la exposición a este tipo de ataques supone un riesgo elevado de sanción bajo el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), así como incumplimiento de la inminente directiva NIS2, que exige medidas técnicas y organizativas avanzadas para proteger las cadenas de suministro digital.
Medidas de Mitigación y Recomendaciones
Para mitigar estos riesgos, los expertos recomiendan:
– Implementar y configurar correctamente DMARC en modo «reject» en todos los dominios corporativos y de marca.
– Reforzar las políticas de SPF y DKIM, revisando y actualizando los registros DNS periódicamente.
– Monitorizar y analizar logs de correo para identificar intentos de suplantación y ataques BEC.
– Desplegar soluciones de Secure Email Gateway (SEG) con capacidades de sandboxing y análisis avanzado de amenazas.
– Formar y concienciar a empleados y usuarios sobre técnicas actuales de phishing, enlaces sospechosos y buenas prácticas de higiene digital.
– Auditar regularmente la infraestructura de correo y realizar pruebas de phishing ético (simulaciones controladas de ataque).
Opinión de Expertos
Manuel Crespo, CISO de una de las principales plataformas de e-commerce en España, señala: “La protección del canal de correo debe ser una prioridad estratégica, especialmente en campañas de alto tráfico. No basta con implementar DMARC, hay que mantenerlo actualizado y auditarlo para evitar brechas”. Por su parte, Marta Ortega, analista de amenazas en un SOC internacional, advierte: “Estamos viendo una profesionalización de los ataques, con técnicas de ingeniería social cada vez más creíbles y personalizadas. Las empresas que no fortalezcan sus defensas serán blanco fácil”.
Implicaciones para Empresas y Usuarios
Para las empresas, la ausencia de controles robustos supone no solo un riesgo técnico y reputacional, sino también un posible impacto legal y financiero. Las sanciones por incumplimiento de GDPR pueden alcanzar los 20 millones de euros o el 4% de la facturación global anual. Para los usuarios, la exposición a phishing y fraude por email puede traducirse en pérdidas económicas, robo de datos y suplantación de identidad, con el consiguiente perjuicio personal y dificultades para la recuperación.
Conclusiones
La falta de adopción de medidas esenciales como DMARC en los grandes comercios online españoles supone una grave amenaza en plena campaña navideña. La sofisticación de los ataques y el alto valor de los datos manejados exigen una respuesta contundente y proactiva por parte de los responsables de seguridad. No implementar estos controles no solo es una negligencia técnica, sino también una exposición innecesaria a sanciones y pérdidas económicas. En un sector tan competitivo, la confianza del cliente es un activo que no puede ponerse en riesgo.
(Fuente: www.cybersecuritynews.es)
