La National Security Agency (NSA) celebrará este viernes en Fort Meade, Maryland, un encuentro inédito para antiguos miembros de Tailored Access Operations (TAO), una de sus unidades de hacking más reservadas. La agencia espera recibir potencialmente a cientos de exintegrantes para conmemorar el reciente cambio de denominación de la organización y tratar de atraer de vuelta a antiguos empleados.
El evento forma parte de una estrategia de comunicación y captación poco habitual para una agencia cuya existencia fue durante años un secreto gubernamental. La jornada incluirá una visita al nuevo edificio de TAO y una intervención del subdirector de la NSA, Tim Kosiba, centrada en la posibilidad de regresar a la organización. El programa completo no se ha hecho público y la NSA declinó hacer comentarios.
Kosiba, que trabajó anteriormente en TAO y fue su director técnico, habría impulsado buena parte de la organización del encuentro desde la primavera. Varias fuentes citadas por The Record señalan que revitalizar la unidad se convirtió en una prioridad desde su regreso al puesto de número dos de la agencia a comienzos de este año.
TAO, descrita con frecuencia como “la NSA dentro de la NSA”, se ocupa de penetrar en sistemas informáticos extranjeros como parte de operaciones encubiertas estadounidenses. Sus operadores pueden instalar software de espionaje capaz de recopilar información durante meses o años. La unidad nació a comienzos de la década de 1990 y desarrolló una cultura diferenciada dentro de la NSA, con una orientación más operativa y próxima al ámbito militar que otras áreas dedicadas a la interceptación electrónica.
La organización llegó a crecer desde varios cientos hasta más de 2.000 personas antes de ser rebautizada como Computer Network Operations hace aproximadamente una década y sometida a una reorganización. La reestructuración reciente ha revertido parte de esos cambios. El elevado ritmo operativo de la unidad también ha contribuido a una rotación de personal superior a la del resto de la NSA. Esa presión aumentó el año pasado, cuando la agencia perdió alrededor de 2.100 empleados, equivalentes al 8% de su plantilla, dentro de los esfuerzos de la administración Trump para reducir el tamaño del Gobierno federal.
El número exacto de integrantes de TAO está clasificado. Un antiguo funcionario de la NSA citado por The Record indicó que el grupo selecto perdió a varias decenas bajas, mientras que otros antiguos empleados estiman que el reencuentro podría ayudar a recuperar personal que aún conserva autorizaciones de seguridad. Entre los posibles candidatos figuran antiguos miembros que continúan trabajando en Fort Meade como contratistas, pero que podrían regresar a la plantilla gubernamental para acceder a proyectos reservados a organismos federales.
La captación también permitiría a la NSA acortar parte del proceso habitual de incorporación. Los antiguos operadores ya dispondrían de autorizaciones activas y podrían evitar una nueva evaluación de seguridad, que tradicionalmente es más exigente que la habilitación de alto secreto estándar de la agencia. Además, los antiguos miembros de TAO sostienen que la certificación operativa para volver a trabajar de forma autónoma puede prolongarse más de un año.
La convocatoria se ha desarrollado mediante canales poco convencionales. La NSA intentó inicialmente reunir a los antiguos integrantes a través de la National Cryptologic Foundation, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la educación y la preservación histórica que no forma parte de la agencia. Posteriormente se creó un grupo privado de Signal, solo por invitación, para conectar a los participantes y promocionar el encuentro.
El grupo, denominado “Terminated Async Operations” como juego de palabras con el acrónimo de la antigua unidad y el concepto de operación asíncrona, llegó rápidamente a reunir a cientos de antiguos hackers, desarrolladores y analistas. Las conversaciones incluían recuerdos de operaciones pasadas, bromas internas y referencias a la formación y al impacto de distintas misiones, aunque los participantes afirmaron que evitaron divulgar información clasificada. Capturas compartidas con The Record mostraban que Kosiba participó activamente durante un tiempo, aunque posteriormente abandonó el grupo.
Entre los participantes también se encontrarían antiguos directores técnicos de TAO, al menos un exresponsable de la NSA Cyber Directorate y operadores que más tarde se incorporaron a Project Maven, el programa de inteligencia artificial del Departamento de Defensa. El reencuentro ha generado además reuniones informales en establecimientos de la zona, mientras algunos asistentes cuestionan si el uso de un canal de mensajería de estas características expone innecesariamente la iniciativa.
TAO contribuyó en el pasado al desarrollo de Stuxnet, el arma digital empleada contra instalaciones nucleares iraníes. La unidad mantiene una elevada clasificación y su misión continúa vinculada a operaciones de intrusión contra redes extranjeras. La NSA, por su parte, creó en 2019 una Cybersecurity Directorate para compartir con empresas y otras agencias federales información sobre amenazas digitales específicas, y lanzó en 2024 su propio pódcast como parte de un esfuerzo más amplio para mejorar la confianza pública.
Fuente: The Record.